lunes 25 de octubre de 2004

Suiza

Tour areo por el monte Cervino
Durante los días 7 al 11 de octubre de 2004 hemos asistido a un Media Trip organizado por la oficina de Turismo Suiza en España con el sugerente lema de Gastronomía y Vino. Volamos de Madrid a Zurich y desde aquí a la ciudad de Sion, en la región de Valais, recorrimos el maravilloso paisaje suizo en confortables vagones de tren pasando por Lausanne, a orillas del lago Leman, sobre el que pudimos contemplar una preciosa puesta de Sol.

Sion, con 27.000 habitantes, es la ciudad más antigua de Suiza. Está protegida por las colinas de Valere y de Tourbillon y rodeada de un excepcional paisaje, coronado por montañas de picos nevados durante gran parte del año. Nuestra primera experiencia en esta agradable ciudad consistió en un tour alpino sobrevolando en una diminuta avioneta las proximidades del Mont-Blanc, el monte Cervino y el glaciar Aletsch. Una experiencia realmente impactante e inolvidable para todo el mundo, pero sobre todo para los ojos de un fotógrafo, que no se cansaron de apretar el disparador de su cámara cuando la ocasión lo requería, que era casi siempre.

Sion también es la capital de la región de Valais, cuya reconocida vinicultura se encuentra ligada a esta ciudad desde la época de los romanos. Aquí se pueden degustar excelentes caldos y disfrutar de una importante oferta gastronómica basada en menús internacionales y sobre todo regionales, como La Raclette. Al atardecer, contemplando la planicie del Ródano, desde la Bisse de Clavau, rodeados de coloristas viñedos tintados por el amarillo y rojo del otoño, dimos cuenta de una excelente raclette regada con un estupendo vino blanco de la tierra. No lo debería decir, pero mientras tanto, el Sol iluminaba tenuemente el castillo de Tourbillon y una suave y misteriosa niebla cruzaba lentamente hacia la colina de Valère, donde se encuentra la famosa iglesia relacionada con el Priorato de Sion, puesta de moda ahora gracias a la novela El Codigo da Vinci, un best seller de Dan Brown.

Al día siguiente nos trasladamos por tren al País de Friburgo para visitar la ciudad medieval de Murten/Morat, donde cenamos a orillas del lago Morat y después continuamos viaje hacia la encantadora Charmey. Asistimos a la celebración de La Benichon, una fiesta tradicional que consiste es degustar ricos alimentos durante seis horas seguidas en conmemoración de otros tiempos en los que los pastores bajaban hambrientos de las montañas después de meses cuidando el ganado allá arriba. Se organizan carreras de carretas tiradas a mano por cinco personas y se desfila vestido con disfraces pintorescos y banda de música. Una especie de entrañable romería donde todo el mundo se divierte.

Por algo dicen que por esta zona es donde vivía Heidi.

Alien femenino en GruyereMuy cerca de Charmey se encuentra Gruyere, una pequeña localidad de apenas 140 habitantes con un castillo que encierra cuentos y leyendas, situado sobre una loma dominado todo el valle, que es obligatorio visitar. Desde su fundación, la zancuda grulla es el símbolo de Gruyere, pero a mí entender, sería más acertado adoptar como símbolo de su bandera la imagen del sabroso queso universalmente conocido y elaborado en estas tierras. Los entusiastas de la ciencia ficción se encontrarán una agradable sorpresa paseando por sus calles: H.R. Giger, el diseñador del monstruo alienígena de la película Alien, ha establecido un museo, con muchas de sus creaciones, en esta ciudad, y además existe un Giger Bars donde es muy recomendable tomarse tranquilamente una cerveza mientras se contempla su decoración alienígena.

El último día, antes de salir de nuevo en tren hacia Zurich, visitamos Friburgo, la capital de esta región. Queríamos hacer nuestras últimas compras en esta ciudad, pero resultó que los comercios ese día estaban cerrados y nos quedamos con las ganas. No hay que dejar estas cosas para última hora?

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viernes 8 de octubre de 2004

L'Oceanografic de Valencia


Con motivo del primer aniversario del Oceanogràfic de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia fuimos invitados unos 40 representantes de medios de comunicación especializados, para visitar estas excelentes instalaciones.

Considerado el parque marino más grande de Europa, actualmente contiene cerca de 33.000 ejemplares de más de 300 especies. Sus dimensiones son espectaculares: 110.000 metros cuadrados con un volumen de 42 millones de litros (el equivalente a 15 piscinas olímpicas).

La tematización de sus exhibiciones nos muestra una visión precisa de los ecosistemas marinos y su gran biodiversidad, logrando transmitir la sensación única de sumergirnos en busca de los secretos del océano.

Las grandiosas cubiertas, obra póstuma del arquitecto Félix Candela, se conjugan en este gran complejo de concepción innovadora y estética exquisita, en cuya construcción se incorporan los avances tecnológicos más modernos con los últimos conocimientos sobre la fauna y flora marina.

Los bellos coloridos que se pueden apreciar tras los cristales de los imponentes acuarios son una tentación irresistible para el visitante provisto de una cámara fotográfica, pero hay que tener en cuenta las grandes dificultades técnicas para realizar buenas tomas en estas condiciones de escasa intensidad luminosa, adaptada a los distintos ambientes marinos, y la imposibilidad de utilización de flash, que constantemente se recuerda por megafonía para evitar molestar a su diversa fauna. Aunque se puede utilizar el trípode para las tomas ambientales, si se quiere captar alguna de las especies en constante movimiento, este accesorio no sirve y resulta necesario recurrir a muy altas sensibilidades (por encima de ISO 800) con objetivos muy luminosos (mínimo f/2.8) para garantizar algunas tomas más o menos correctas. Además, el tipo de material acrílico usado en la construcción de los acuarios, y su enorme grosor para poder soportar tal cantidad de agua, produce unos efectos muy fuertes de difracción, por lo que conseguir buenos enfoques dentro de este medio se vuelve casi una misión imposible.

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sábado 2 de octubre de 2004

Toledo


Toledo, Patrimonio de la Humanidad, es una ciudad en la que se encuentran entremezcladas las culturas cristianas, judías y musulmanas, como lo atestiguan sus iglesias, juderías, sinagogas y su famosa catedral (de 1226), que es una de las mayores del gótico español.

Toledo es un destino turístico obligatorio para cualquier visitante de Madrid, ya que a estas ciudades solo les separan 71 km. y merece la pena acercarse a esta antigua capital visigótica considerada un centro del conocimiento medieval y uno de los conjuntos históricos-artísticos más importantes del mundo.

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