viernes 13 de octubre de 2006

Paris

¿Qué tiene París que le hace ser la ciudad más visitada del mundo, por delante de Roma, Londres o Nueva York?. Dicen que es la ciudad de la luz, la ciudad de la moda, cuna de geniales maestros de la pintura y mil disciplinas más. Acumula una envidiable historia de grandes hombres y mujeres, reyes, emperadores y republicanos. Es la capital de la France, y su lema, Liberté, Egalité, Fraternité, viene a decirlo casi todo.

Pero aparte de todo esto, París tiene algo más. El Louvre, el Sena, la Opera, las Tullerías, el Grand y el Petit Palais, el Panteón, los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo, La Tour Eiffel, Pigalle, Montmatre, Saint German, el d?Orsai, Les Invalides, la Bastilla, la plaza de la Concordia, La Madeleine, el museo Rodin, Notre Dame, el Sacré Coeur, la Sainte Chapelle, el puente de Alejandro III? la chocolatería Fauchon?

Pasear por París es otro encanto que debería venir incluido en todas las guías de turismo. Contemplar la puesta de Sol desde el mirador del Trocadero con la torre Eiffel al fondo no tiene precio. Sentarse un buen rato en una silla tumbada del parque de las Tullerías a tomar el tibio Sol de París, tampoco. Y si se quiere sufrir de envidia, encaminar los pasos hacia la Place Vendome, donde se encuentra la Colonne, que, aunque llama mucho la atención, no es su principal atractivo. Allí está el Hotel Ritz y a su alrededor las joyerías más caras de París, donde un simple reloj puede llegar a costar 300.000?. Hay que recorrer despacio la Rue Saint-Honoré para admirar algunas tiendas, hoteles y restaurantes sorprendentes. Desde aquí, hacia el norte, por la Rue de la Paix se llega a la Plaza de la Opera y hacia el este, caminando por la Rue de Rivoli uno se encuentra cara a cara con el Museo del Louvre.

París nos ha cautivado de nuevo, aunque esta vez hemos descubierto una nueva ciudad maravillosa que no existía en nuestro recuerdo. Lo que demuestra que con el paso de los años las ciudades ganan y el espíritu de las personas se vuelve más sensible a ciertas pequeñas cosas. Estamos seguros que volveremos a visitar la ciudad de las luces otra vez.

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Copenhague

Cuando alguien habla de Copenhague, todo el mundo sabe que es la capital de Dinamarca y que en esta ciudad está la famosa Sirenita, protagonista de los cuentos de Hans Cristian Andersen. La pequeña sirena, que soñaba con ver el mundo de los hombres y poder contemplar el azul del cielo, tiene un semblante triste y a veces se debe encontrar muy sola a la orilla del mar.

Llegamos a Copenhague un fin de semana, procedentes de San Petersburgo, el cielo no estaba azul y la ciudad también estaba triste. Al día siguiente todo cambió, la ciudad cobró vida y nosotros pudimos disfrutar de esta antigua y pequeña ciudad. Visitamos el Palacio Real (Christiansborg Palace) , donde la Reina trabaja (no sin antes calzarnos una especie de babuchas para proteger los reales suelos del palacio). Esta visita es obligatoria hacerla con un guía local y no se permiten cámaras fotográficas ni video, ni mochilas. La seguridad real ante todo. A pesar de la falsa austeridad que nos indica nuestro guía al referirse a los baños públicos de la entrada, que son los mismos que usa la Reina, se respira en todo el palacio un exquisito lujo decimonónico que impresiona, aunque nuestro guía insiste en que nos fijemos bien en ciertos paramentos de alguna sala que parecen de mármol pero son de madera? Para ser un edificio único en el mundo donde se encuentran alojados los tres poderes supremos de una nación, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial nos pareció un tanto deshabitado. No vimos a la Reina ni a ninguno de sus ministros por allí. Todos estaban de vacaciones.

La casa de verano del rey Christian IV (siglo XVII), actualmente llamada Palacio o Castillo de Rosenborg es otra de las visitas obligadas de Copenhague. Aquí se encuentra, dentro de una cámara acorazada, el Tesoro Real, con las joyas de la Reina y las Coronas Reales. En otras salas hay importantes colecciones de trabajos artesanales sobre marfil y cuerno de narval, muchos realizados por la propia realeza, increíbles ejércitos de oro en miniatura, objetos decorativos en sorprendente ámbar junto a auténticas espuelas de oro y piedras preciosas. En la sala de banquetes se encuentra el trono real, hecho de cuerno de unicornio y custodiado por tres leones de plata de tamaño natural. Y en un rincón, como olvidado por algún despistado bombero, se exhibe un yelmo del siglo XVII fabricado íntegramente en aluminio. Resulta que el viaje en el tiempo ya lo dominaban los daneses hace más de 300 años?

Hay que darse, sin falta, una vuelta por Nyhavn, para visitar el emblemático bar del número 17, protagonista de numerosas películas. Esta zona de la ciudad es una de las más populares, en la que se respira un ambiente marchoso entre edificios antiguos, veleros y barquitos de madera. El canal de Nyhavn se construyó en 1671 para servir como puerto comercial de la ciudad manteniéndose así hasta la década de los 50. Hans Christian Andersen vivió en Nyhavn 67.

Dinamarca también es el país de la bicicletas, aunque este honor lo comparte con Holanda, y en Copenhague hasta tienen un sistema llamado Bycyklen que funciona como el carrito de la compra del supermercado. Metes una moneda de 20, coges la bici y te puedes desplazar todo el día con ella hasta dejarla otra vez en cualquiera de las plataformas preparadas para recuperar tu moneda. Si quieres evitar las multas no te puedes salir con la bici de Voldene, una zona bastante amplia de la ciudad.

Para los más pequeños, y no tanto, en el centro de la ciudad se encuentra el Tivoli, un parque de atracciones con más de 160 años de antiguedad. Espectacular de noche, con sus 150.000 bombillas encendidas.

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Suecia

Nuestro viaje por los países bálticos ha sido muy productivo, fotográficamente hablando, para el poco tiempo que hemos podido disfrutar en cada una de las ciudades visitadas. Gracias a la ola de calor que soporta este verano de 2006, hemos descubierto una forma de vida que no esperábamos encontrar en los países nórdicos. Ciudades con un increíble ambiente veraniego, llenas de terrazas al aire libre, algo más propio de los países mediterráneos. Y noches blancas. Por estas fechas el día se alarga en estas latitudes hasta bien entrada la noche, y los cielos nocturnos no terminan casi de poblarse de estrellas. Hay una luminosidad extraña que nos llama poderosamente la atención, pero que el objetivo de la cámara agradece como nunca.

Esta galería de Suecia, contiene fotografías de Estocolmo, Uppsala y Sigtuna.

Estocolmo es la capital de Suecia y la ciudad más grande del país, sede del gobierno y el parlamento suecos. Aquí también reside el jefe de Estado, el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia. También conocida como la Venecia del Norte, esta ciudad se levanta sobre 14 islas y dispone de 53 puentes para comunicar sus distintos barrios. Su fundación, en el año 1252, se situó sobre la isla de Stadsholmen, un lugar conocido hoy como Gamla Stan, que significa Ciudad Vieja. En este antiguo barrio medieval se encuentran el Palacio Real, el Museo Nobel, la iglesia alemana y la Casa de los Caballeros. En una pequeña isla con solo 800 habitantes, llamada Djurgarden, está situado el Museo Vasa (Vasamuseet), el museo más visitado de toda Escandinavia (800.000 visitas anuales) que alberga el único buque del siglo XVII que se conserva intacto gracias a que su hundimiento se produjo en aguas no saladas, justo al dejar el muelle en su primer viaje, debido a una fuerte ráfaga de viento y a la mala colocación de la carga que transportaba. El Vasa (Wasa) era un navío de guerra con 64 cañones de bronce que pesaban 80 toneladas con una dotación de 130 marineros y 300 soldados que fue rescatado de su naufragio el 24 de abril de 1961.

Pero Estocolmo hoy día es más famoso en todo el mundo por ser la sede de los premios Nobel. En su Ayuntamiento se celebra cada 10 de diciembre (aniversario de la muerte de Alfred Nobel) la ceremonia de entrega de los premios Nobel de Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y Economía. El Premio Nobel de la Paz se entrega en Oslo, Noruega.

También ha contribuido a esta fama, aunque en menor medida, está claro, el famoso Síndrome de Estocolmo, un estado sicológico por el que la víctima de un secuestro termina por desarrollar una relación de complicidad con su secuestrador.

A unos 70 kilómetros de Estocolmo se encuentra la Universidad de Uppsala, la más antigua de Escandinavia, fundada en 1477, con su famoso edificio Carolina Rediviva, donde daba clases Carolus Linnaeus (Linneo) el gran erudito y científico naturalista sueco, padre de la ecología e inventor de la taxonomía moderna, ciencia que se encarga de clasificar e identificar a las especies. Otro lugar de gran interés es la Catedral de Uppsala, de estilo gótico, la más grande del norte de Europa, con torres que alcanzan los 118 metros. Sorprende en su interior encontrar una reproducción en cera, a tamaño natural, de la Virgen, vestida como de calle, con un pañuelo sobre la cabeza, la mano sobre el pecho y una mirada tan viva que parece real.

Otro destino turístico de relevancia lo constituye la pintoresca población de Sigtuna, situada junto al lago Mälaren, que fue fundada en el año 980 por el Rey Erik el Victorioso. Aquí residió la corona hasta que la ciudad fue destruida en 1187 por guerreros a la orden de Novgorod (Rusia). Presume de tener el Ayuntamiento más pequeño de Suecia y de numerosas ruinas de las primeras iglesias construidas. Se pueden encontrar varias piedras rúnicas (escritura vikinga) dispersas por la ciudad, pero la más vistosa se levanta a la entrada del municipio, debajo de un roble centenario.

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Lisboa

El Distrito de Lisboa comprende 16 municipios entre los que se encuentran la propia Lisboa, capital de Portugal, Cascais, una pequeña ciudad turística antiguamente muy visitada por la jet-set al igual de Estoril, y Sintra, villa con un importante patrimonio monumental.

David Santiago ha recorrido estos sitios, cámara en ristre, como siempre (dicen por ahí las malas lenguas que una vez se pudo ver a David sin su cámara al hombro, algo difícil de creer, por cierto), para completar un amplio reportaje de esta zona.

Lisboa, capital europea de la cultura en 1994, ha cambiado mucho desde la Expo del 98, que coincidió con la conmemoración del 500 aniversario del viaje a la India de Vasco Da Gama y cuyo acontecimiento fue aprovechado para realizar una profunda remodelación en la ciudad. Situada en la desembocadura del río Tajo, es famoso su Puente del 25 de Abril, originalmente llamado Puente Salazar y rebautizado posteriormente para recordar la Revolución de los Claveles de 1974 que sirvió para restaurar la democracia en Portugal. La Torre de Belem, el Castillo de San Jorge, el Monasterio de los Jerónimos, la Plaza del Comercio y el Elevador de Santa Justa son monumentos interesantes que no hay que dejar de visitar en Lisboa.

Cascais y Estoril son destinos turísticos de primera por sus playas, su suave climatología todo el año y sus numerosos edificios de tiempos históricos. El casino de Estoril tiene fama internacional y su autódromo ha visto deslizarse por sus pistas a muchos de los campeones mundiales de Formula 1, aunque actualmente problemas de seguridad le han apartado de los Grandes Premios.

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Parque Nacional de Zakouma

El Parque Nacional de Zakouma está situado al sudeste del Tchad. Fue creado en 1963 y hoy día constituye uno de los últimos ecosistemas del África central habiendo conservado prácticamente intacta la riqueza de flora y fauna durante estos cuarenta años. Los años de guerra en este país han estado a punto de ser fatales para esta inmensa zona geográfica, pero ha salido adelante gracias a la devoción de unos cuantos guardas dedicados a preservar toda especie animal, con la lamentable excepción del rinoceronte negro, en vías de extinción desde los años 50. Gracias también a los esfuerzos de la Comisión Europea en colaboración con el estado del Chad, ha sido posible el renacimiento y la salvaguardia de este excepcional paraje.

David Santiago ha viajado en esta ocasión al corazón del África Central, donde ha permanecido durante treinta días tratando de captar el espíritu del desierto más profundo plagado de peligrosos animales y climas extremos. Claramente, este no es el lugar más adecuado para hacer turismo, pero si es un sitio que oculta maravillas para un fotógrafo de viajes y que es necesario descubrir por uno mismo.

No sin graves problemas de adaptación. El Sol que abrasa la tierra durante el día produce un sofocante calor que impide la realización normal del trabajo diario y hay que limitar la actividad laboral a muy pocas horas. Siempre acompañado del guía con el fusil al hombro, por si acaso. En una ocasión incluso hubo que utilizar el arma para ahuyentar a un elefante furioso que se abalanzó de improviso hacia la cámara. Menos mal que todo quedó en un buen susto.

El calor extremo y sobre todo el polvo del desierto, ha castigado duramente al equipo fotográfico. Era necesario limpiar cuidadosamente cuatro veces al día todo el equipo y aún así resultaba imposible evitar la contaminación del sensor digital, un problema verdaderamente molesto. El Photoshop ha tenido que trabajar a destajo.

En las claras noches del desierto africano, el silencio duerme. Ruidos lejanos de extrañas bestias rompen la noche inquietando el sueño. El fulgor de la hoguera ilumina rostros inescrutables que solo dejan adivinar pensamientos profundos entre la vida, la muerte y la propia supervivencia. Hay que captar esas miradas.

Después de todo, el viaje se ha hecho muy corto y el viajero, al partir, ha mirado con envidia al equipo del National Geographic que, con un alarde fastuoso de medios, tomaba el relevo y se preparaba para soportar una muy prolongada estancia por estas tierras.

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Berlin

Espectacular, monumental, futurista, colorista, festiva, cultural, son adjetivos que se pueden aplicar a la capital alemana, pero en manbos.com preferimos los adjetivos demostrativos a los calificativos y por eso nos congratulamos al presentar esta estupenda galería de Berlín realizada por David Santiago y Roberto Iván.

Un trabajo destinado a mostrar la nueva imagen de Europa en el magazine de viajes Condé Nast Traveler. Desde la East Side Gallery, con la fuerza mediática de un canto a la libertad y la unión de las dos Alemanias separadas durante tanto tiempo por el vergonzoso muro; el Barrio Judío, con sus trágicos recuerdos, la Isla de los Museos, con tesoros como el busto de más de 3.000 años de la reina Nefertiti en el Altes Museum, el altar de Pérgamo, la Vía Procesional Babilonia, la Puerta de Isthar y otras maravillas en el Pergamon Museum; La Puerta de Brandenburgo, símbolo de la ciudad unificada; la Postdamer Platz, los proyectos arquitectónicos de los más afamados representantes del arte urbano mundial, como Norman Foster, Santiago Calatrava, Frank Gehry y otros tantos, hasta Auguststrasse, la calle más turística de Mitte, el distrito del gobierno, con sus numerosas galerías vanguardistas; todo ello, envuelto en un ambiente sin etiquetas al caer la noche, donde la gente se mezcla sin complejos, hace de Berlín un destino turístico de primer orden para visitar sin prisas?

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Londres

Se puede decir que Londres es uno de los destinos turísticos más importantes del mundo. La primera vez que estuvimos en Londres, hace ya mucho tiempo, toda nuestra ilusión era poder reencontrarnos con aquellos rincones, paisajes y gentes que tantas veces habíamos visto en el cine. Excepto la tradicional niebla que envolvía antiguamente a toda la ciudad, procedente del Támesis, todo lo demás no nos defraudó.

Allí estaban las botellas de leche al final de las escaleras y al pié de las puertas, que el lechero había ido dejando de madrugada. Los cuervos de la Torre de Londres seguían siendo muy negros y creciditos, bien cuidados para conservar la leyenda que augura terribles consecuencias el día que falten.

El gentleman cruzando el puente de Westminster, vestido de negro, con su paraguas, su maletín y su bombín era una estampa típica que se repetía todas las mañanas. Las tiendas de discos de vinilo con algunas joyas que solo se podían encontrar allí, cuyo peso y tamaño nos causaron algún que otro problema en la aduana de vuelta. El té de la cinco. El Big Ben. El cambio de guardia, Oxford Street con sus incontables e inmensos grandes almacenes, el museo de cera de Madame Tussaud?s y, por supuesto, Baker Street y cómo no, nuestra primera estancia en Londres, el Sherlock Holmes Hotel. Luego estaban también los enormes taxis negros, los autobuses rojos de dos pisos, la circulación por la izquierda, los avisos en las aceras ?look on the right-, el ejército de salvación tocando en las esquinas, el Tubo, Underground o Metro (el primer ferrocarril subterráneo urbano del mundo) y, por supuesto, el Museo Británico, de entrada gratuita y donde pudimos admirar una de las más importantes colecciones de antigüedades del planeta. Las maravillas egiptológicas allí conservadas cubren todos los aspectos de la cultura del antiguo Egipto, desde unos 4.000 años aC hasta el siglo XII dC. Por fin pudimos ver con nuestros propios ojos la original Piedra Roseta, monumento epigráfico, con tres inscripciones en escritura jeroglífica, demótica y griega, gracias a lo cual François Champolion pudo descifrar los enigmáticos símbolos jeroglíficos egipcios.

Hemos vuelto en otras ocasiones a Londres y casi todo esto sigue igual, aunque no tanto como en Roma, donde según nos indicaron en el hotel, en tono de humor, no había cambiado nada desde la época de los romanos. Desde Londres, a un tiro de piedra se encuentran los pueblos universitarios de Oxford y Cambridge, famosos por sus centenarias regatas, pero sobre todo por haber sido cuna de grandes personajes de la historia científica y cultural de todos los tiempos. Muy cerca también, de camino hacia la pintoresca ciudad de Bath y sus termas romanas, se encuentran las misteriosas ruinas de Stonehenge (2800-1800 aC), al parecer utilizadas por los antiguos druidas para la observación de fenómenos astronómicos, como los solsticios y eclipses.

Fotográficamente, Londres es un caudal inagotable de experiencias enriquecedoras. En esta ocasión, nuestra galería de Londres, realizada por Roberto Iván Cano y David Santiago García con motivo de un trabajo para la revista Condé Nast Traveler, pretende reflejar el ambiente multicultural, polifacético y moderno de la city, actualmente una de las mayores megalópolis existentes, situada en el segundo puesto de la economía mundial, detrás de la ciudad de Nueva York.

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Rutas de Don Quijote de la Mancha

En 2005 se ha celebrado el IV Centenario de la publicación de las andanzas del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha y su fiel escudero Sancho Panza. Con este motivo, el gobierno regional de Castilla La Mancha ha desarrollado un trazado ecoturístico bautizado como Ruta de Don Quijote, que se encuentra dividido en diez tramos que atraviesan las poblaciones manchegas donde Miguel de Cervantes localizó sus aventuras.

Nuestro proyecto Rutasquijote.com, formado por un grupo de fotógrafos freelances profesionales especializados en fotografía de viajes, naturaleza y turismo, ha contribuido durante todo el año 2005 a la publicación de sus fotografías y artículos en numerosos medios gráficos del país y latinoamericanos como apoyo a la difusión del libro magistral de la literatura española.

Una vez finalizado este proyecto, Manbos.com se complace en la exhibición de una pequeña muestra de algunas de las fotografías que fueron tomadas recorriendo estas tierras, cargadas de historia, cultura y paisaje, evocadoras de una época perdida en la dimensión del tiempo y conservada entre las mágicas líneas de la literatura universal.

Manuel Sánchez Valero

A veces pienso que hay que estar un poco loco para dedicarse en cuerpo y alma a la fotografía de viajes. Te ausentas todo el tiempo de tu hogar en busca de nuevos paisajes, sitios desconocidos y lugares remotos. Tienes que levantarte antes del alba para captar esa luz que no te quieres perder por nada del mundo, esperar al final del día a que llegue el crepúsculo con la esperanza de que el cielo se tiña de luces rojas, verdes y amarillas después de un día entero pateando aquella ciudad, con el equipo a cuestas todo el tiempo, buscando los rincones más sugerentes?

Mi amigo Valero es uno de estos locos, como dice él, y yo le tomo la palabra porque además es un buen conocedor del extraño mundo de la psiquiatría. A pesar de tantas horas en soledad observando la naturaleza, uno es capaz de descubrir por sí mismo las grandes ventajas de la amistad y siente el impulso de compartir esos momentos con otras gentes sensibles a toda la gama de colores que encuadramos continuamente.

Aunque lleva poco tiempo en este mundillo, su bagaje fotográfico ha crecido de forma increíble y es una suerte poder disfrutar de una muestra de su trabajo en nuestra web.

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